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Concurso de anteproyectos para el centro cultural de Santa Pola, Alicante. 2002

​Organizador: Ayuntamiento de Santa Pola

Autor: M. Noguera, A. Altarriba, G. Guimaraens, D. Carratalá



Un gran umbral que mira a la ciudad y a la Avenida Portus Illicitanus. Un amplio pórtico que te introduce en la gran ruina y, a la vez, gran pantalla-reclamo. Contenido en este pórtico-hito, la administración del conjunto y las dependencias de una hipotética y pequeña Casa de la Cultura, con su Sala de Congresos, Espacio de Exposiciones para autores locales y Sala de Prensa para divulgar los acontecimientos que vivirá el complejo.


Dos pasarelas introducen al pueblo desde el corazón de la ciudad, desde el gran umbral en la Avenida Portus Illicitanus hacia las grandes dependencias del Centro Cultural. Dos pasarelas que se apropian de la gran ruina ofreciéndole un respetuoso marco arquitectónico que se convierte para el peatón en Museo interactivo de los hallazgos.


El gran volumen del Teatro-Auditorio se asienta sobre la superficie de alta densidad, allá donde los estudios predicen la no existencia de ruinas arqueológicas, predicción que nos permite excavar el terreno para aglutinar bajo el gran hall del Teatro-Auditorio la Sala de Exposiciones iluminada por un nuevo hueco abierto, un hueco si bien no va a hallar riquezas arqueológicas, sí contemplará la belleza del arte.



Los espacios expositivos son múltiples en nuestro proyecto. Al margen de la gran sala de exposiciones bajo el hall del Auditorio, todo el complejo se ha convertido en un gran expositor interno que vuelca sus miradas a las ruinas. Por otra parte una nueva concepción de espacio expositivo nace en forma de grandes plataformas al aire libre para muestras abiertas así como se dispone en la torre de acceso una pequeña sala de exposición para muestras de autores locales, precisamente en el punto más próximo al núcleo urbano.



El programa se distribuye sobre una amplia plataforma que se eleva sobre la superficie del terreno respetando la cota de posibles hallazgos arqueológicos, hallazgos que podrán ser focalizados con la ayuda de amplios patios en torno a los cuales se ordenarán las dependencias. De este modo se generan una serie de recorridos entre ruinas y espacios interiores donde los vacíos arqueológicos se convierten en fuente clave de iluminación y ventilación del conjunto.



Partiendo de la indefinición de los hallazgos se propone una solución moldeable capaz de adaptarse al desarrollo de los acontecimientos, de tal modo que sobre la superficie susceptible de hallazgos arqueológicos el edificio se convierta en una pieza material inexistente en la medida que su existencia, supeditada a un orden u otro, será función de los diferentes descubrimientos sin que esta aparente aleatoriedad afecte al resultado final ni a la imagen del conjunto.



El gran auditorio se resuelve en el mismo plano de la plataforma albergando a la totalidad de las plazas exigidas con el apoyo de pequeños palcos. El tapiz aleatorio generador del espacio entre ruinas se introduce bañando el interior del gran bloque en cuyo hall autónomo se resuelve el acceso a los diversos usos independientes, ya sean representaciones en la gran sala, exposiciones en el subsuelo o pequeñas intervenciones en el módulo anexo de conferencias.



Los límites de la propuesta están definidos por aquellos que configuran el perímetro inamovible del solar, definido por los muros encorsetadores de borde y el frente de la propuesta al cementerio, cuya posibilidad de desaparición es reflejada con la respuesta del que hemos denominado frente de crecimiento de la propuesta. No obstante, el proyecto contempla la convivencia con el actual cementerio adaptándose a la irregularidad de sus lindes e interponiendo un colchón verde que suavice el impacto visual del edificio funerario.