2019© All Rights Reserved

IV Concurso de anteproyectos de edificios de viviendas, Alicante. 2002

​Organizador: Instituto Valenciano de Vivienda s.a.

Autor: M. Noguera, A. Altarriba, G. Guimaraens



Un ritmo contínuo, prolongado, permite estructurar en la gran manzana una seriación de espacios para habitar, espacios compuestos para responder a diversas demandas, familias numerosas, parejas jóvenes, estudiantes… Es por ello por lo que es necesario contar con una flexibilidad compositiva que se va a apoyar en un módulo de 2’50 metros.

Las viviendas se distribuyen generando alternancias entre las zonas de día y de noche respondiendo con sus diversas dimensiones a la variedad de sus ocupantes.



En fachada una seriación de terrazas voladas esculpen el edificio adecuando la escala del mismo a su entorno, al tiempo que fijan un nuevo ritmo de carácter vertical que resulta acentuado por la propia piel del edificio y su juego textural, un juego textural que responde a un mismo patrón y que permite, a su vez, dar corporeidad y unidad a la gran pieza mientras la secuencia dinámica de saledizos conlleva a la generación de una peculiar espacialidad interior enriquecida con la aparición de dobles alturas.



El monolitismo del bloque se fragmenta en sus esquinas convirtiendo el conjunto en un juego de piezas cuyos encuentros relajan su tensión, la gran manzana que amenazaba al peatón como gran mole que se interpone a su paso se convierte ahora en una pieza pasante que potencia su carácter urbano.