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IV Concurso de anteproyectos de edificios de viviendas, Paterna, Valencia. 2002

​Organizador: Instituto Valenciano de Vivienda s.a.

Autor: M. Noguera, A. Altarriba, G. Guimaraens



El proyecto se estructura en una gran pieza lineal que va a ser horadada para conseguir que toda vivienda cuente con diferentes referencias visuales no sólo hacia el exterior, sino hacia el interior de la misma, jugando con diferentes jerarquías de patios para aportar una mayor riqueza espacial, visual y lumínica.

Los accesos, independientes, constituyen núcleos autónomos de escalera y ascensor que sirven a cuatro viviendas por planta, con el fin de aprovechar al máximo las comunicaciones verticales.



Las viviendas se convierten en una sucesión de espacios compartimentados mediante mamparas que permiten variar la apreciación de los mismos, al tiempo que resulta fundamental contar siempre con esa doble lectura hacia los espacios iluminados interiores y exteriores. En la misma fachada se juega con un sistema de “bocados” que permiten nuevas introducciones de luz en la vivienda, consintiendo al mismo tiempo esculpir el cuerpo residencial del edificio, cuyo zócalo en planta baja alberga los establecimientos comerciales.



Varios huecos centrales que recorren toda la altura del edificio se convierten en elementos condicionantes de la agrupación de los espacios de la vivienda, de tal modo que, mientras unos agrupan en su perímetro a las zonas húmedas que requieren de especial ventilación, otros permiten la separación de zonas de día y de noche, materializando, en algunos casos, la separación de propiedades.

Las fachadas se van a tratar significando la distinción entre la pieza-zócalo de uso comercial, cuyas entrañas aprovechan la caída de los patios y el arbolado que contienen para configurar recorridos internos de uso público en torno a los diversos escaparates.

El macizo residencial, al presentarse modulado, permite en su fachada la prefabricación de todas las piezas, donde la repetición del mismo módulo de ventana, combinado en infinidad de formas con piezas prefabricadas de hormigón de las mismas dimensiones, facilitan una percepción homogénea de los frentes a pesar de esa capacidad de poder jugar con la dimensión de los huecos mediante la combinación de los elementos citados.

Los tipos de vivienda resultan sencillos, pues a un mismo tipo base de dos dormitorios se le permite agregar un tercer módulo de dormitorio que se extrae de macizar los diferentes patios parciales de fachada, estrategia que nos permite esculpir al mismo tiempo el perfil de la gran pieza lineal, confiriéndole una peculiar fisonomía. En los testeros se habilitan pequeños apartamentos para contemplar cualquier posibilidad de demanda inmobiliaria, hablamos de viviendas mínimas que van a poder, en ocasiones, ampliar su espacio principal con una habitación supletoria.